Lactancia inducida: dar el pecho sin dar a luz

Lactancia inducida: dar el pecho sin dar a luz

La lactancia es un proceso que lleva su tiempo a nivel corporal, no es algo que comience con el nacimiento del bebé sino que empieza mucho antes. A lo largo del embarazo, el cuerpo en general, y el pecho en particular, sufre una serie de modificaciones que hacen que todo se vaya preparando para el momento de iniciar la lactancia. De hecho, el calostro ya está ahí cuando tu bebé nace, solo que también tiene un proceso. Lo que aprenderemos en el artículo de hoy es que, aunque parezca de cine, no es necesario haber pasado por un embarazo para poder dar el pecho.

La lactancia inducida es aquella que se produce cuando una mujer, sin que haya habido un embarazo previo, quiere dar el pecho a su bebé. Generalmente, suele darse en casos de adopción o acogimiento de menores en edad lactante o en parejas de mujeres lesbianas o bisexuales. No os confundáis con la relactación, ya que esta sería un proceso por el cual alguien que ya ha amamantado y dejó de hacerlo vuelve a tener leche.

No es novedad esto que os contamos puesto que lleva haciéndose años. Imaginad la muerte de una mamá o desastres naturales. En esas circunstancias había que volver a producir leche para alimentar a hijos e hijas ya un poquito mayores o recién nacidos cuando su mamá ya no estaba.

Si te preguntas si esto es para ti, te diré que sí, ya que lo imprescindible es que tengas pecho, una hipófisis que funcione correctamente y listo. No es que sea lo habitual, pero también es posible conseguirlo si eres hombre o si estás en una etapa postmenopáusica.

Lo que sí que te recomendamos es que te tomes tu tiempo para prepararte, ya que no es algo que se produzca de la noche a la mañana. ¿Cómo vamos a conseguirlo? Gracias a la medicina. Hay que “engañar” al cuerpo para que crea que hay un embarazo y de esta manera favorecer que el pecho se prepare para la lactancia. Será necesario, a veces, administrar galactogogos (domperidona) para aumentar la producción de leche materna, además de estimular el pecho y las extracciones de leche de forma artificial. La inducción medicada siempre debe estar supervisada por un médico especialista. Debes consultar con una matrona especializada en lactancia y con tu profesional en ginecología y obstetricia.

La lactancia inducida sin medicación también es posible, pero tendrás que tener mucha constancia y paciencia. Se deberá comenzar por la estimulación del pecho de forma manual, primero poco a poco y luego ir aumentando. Además, será muy útil tener a mano un sacaleches doble eléctrico. Organiza tu tiempo y haz muchas extracciones aunque cortas.

Este proceso va a llevarte unos cuantos meses así que cuando os enteréis que estáis embarazadas puedes empezar a prepararte. Eso sí, cuando llegue el bebé tienes que ponerle al pecho todas las veces que sea posible. No te preocupes si al principio tienes poca leche, irá aumentando con cada toma. Recuerda que, si sois dos personas para dar el pecho, tu bebé nunca se quedará con hambre.

Si al nacimiento del bebé aún no te hubiese subido la leche, tranquila, existen opciones. Una de ellas es utilizar un relactador. Este consiste en la colocación de una sonda que se adhiere por un lado al pezón y por el otro llega a una bolsa de leche, que puede ser de la gestante. El bebé succionaría a la vez de la sonda y del pezón con lo que se  estimularía la producción de leche materna.

El tiempo que tarda este proceso es absolutamente personal. Es decir, varía de una persona a otra, pero hay una estimación que varía entre 1 y 6 semanas, aunque la media suele ser  unas 4 semanas. Al principio, solo verás unas cuantas gotas, pero poco a poco irá en aumento. Si comienzas cuando nazca el bebé, el proceso puede durar aproximadamente 2 semanas. Te aconsejamos que empieces antes. Si consigues suficiente leche antes del nacimiento puedes congelar la leche en bolsas individuales ya que no podrás dársela nada más nacer al ser la composición de la leche por inducción similar a la leche madura (a partir de 10 días). Los primeros días el bebé necesitará las defensas que aporta el calostro, que en tu caso no tendrás. En cuanto a la calidad de esa leche, no te preocupes, tu bebé crecerá y engordará con normalidad.

Es posible que, aunque le hayas dedicado mucho tiempo y esfuerzo, no consigas una lactancia completa, pero esto no debe suponerte un problema. Generalmente, las parejas de mamás que deciden dar el pecho ambas lo hacen por conseguir un vínculo, que no dudamos se consigue de igual forma si no lo logras. Recordad que el pecho no solo produce leche, también les aporta calor, confort, tranquilidad, les ayuda a conciliar el sueño y a sentirse a salvo.

Y recuerda, este proceso puede ser muy bonito así que ponte en manos de profesionales. Si tienes dudas o necesitas más información puedes consultar a nuestro equipo de matronas. Pincha AQUÍ y reserva una cita.

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